Las razones que han llevado a IUVM a solicitar esta moratoria es la proliferación de estos proyectos en nuestro municipio y que afecta al paraje de La Retamosa en Fuente Librilla ( 3 proyectos que suman 850 hectáreas) El Niño de Mula (un proyecto de 400 hectáreas) y Yéchar con otro proyecto de más de 300 hectáreas. En total sumarían 1568 hectáreas de superficie.
Todo este proceso de proliferación de este tipo de instalaciones corresponde a un proceso en cadena que se inicia con la instalación de la primera planta fotovoltaica en La Retamosaen Fuente Librilla que satura la subestación colectora de El Palmar. Esta primera planta de más de 1000 ha contó con todo el beneplácito de PSOE y PP en Mula que aprobaron un convenio en el que bonificaron impuestos en el año 2015 en hasta un 90% para promocionar su implantación.
Para evacuar la energía producida se proyecta una subestación en Campos del Rio y es por ello que se intentan establecer una serie de macro plantas en torno a esta nueva subestación proyectada.
Por ello, desde Izquierda Unida Verdes en Mula, solicitamos hacer un alto en el camino y ordenar la proliferación de estos macro proyectos. Regular este modelo de producción energética e intentar proteger nuestro patrimonio paisajístico, medioambiental y social que afecta a nuestras pedanías de Yéchar y Fuente Librilla principalmente produciendo un gran impacto en su biodiversidad y limitando sus posibilidades de desarrollo ecoturístico, social y económico.
El mes pasado, a través de su portavoz Antonio Moreno, se pretendió debatir esta moción de urgencia, hecho que fue rechazado por el PSOE, no considerando urgente la tramitación de esta propuesta. El PP en cambio, si tuvo consideración al votar a favor de la urgencia. En Izquierda Unida Verdes, siempre hemos defendido la producción energética a través de energías limpias pero no a través de este modelo. De hecho, en el programa electoral con el que nos presentamos a las elecciones municipales en 2019 establecía literalmente: Impulso a las energías renovables: bioamasa, minihidráulica, geotérmica, eólica, fotovoltaica. Democraticemos la producción de energía, favoreciendo las pequeñas instalaciones de bajo impacto ambiental y paisajístico en manos de muchos propietarios-usuarios: tejados solares en viviendas, naves agrícolas, industriales, etc
Por todo esto, en el próximo pleno ordinario de abril, debatiremos la moción y defenderemos poner orden en este tipo de proyectos que impactan de lleno con nuestro paisaje, dañan el equilibrio y cohesión del territorio, la biodiversidad y al desarrollo local.
Ahora que vuelve a estar de actualidad el tema de la macroplantas fotovoltaicas, debemos recordar la posición de los partidos en 2015 con este artículo de la revista 32.
En nuestras publicaciones reservamos siempre la contraportada para el análisis más ácido e irónico sobre lo que ocurre en nuestro municipio.
A esta sección le llamamos Tras Castillo.
Este es nuestro “Tras Castillo” de la última publicación (Nro. 41 Época III)
¿Por qué pagamos el agua más cara de la región?
Un dato que es posible que pocas personas conozcan es el precio que pagamos en Mula por el servicio de abastecimiento de agua.
No es extraño, porque los datos que el ayuntamiento ha comunicado anualmente al CESEL*, salvo para el año 2017, no son correctos. Lo cual nos lleva a una pregunta:
¿qué interés tiene el gobierno municipal por que no sepamos cuánto nos cuesta realmente este servicio?
Ante esta limitación intencionada de información al ciudadano sólo se puede hacer una comparación del coste de este servicio con el de otros ayuntamientos de la región para ese año. Una vez hecho este ejercicio, el propio resultado nos da una idea del porqué no le interesa a nuestro gobierno municipal dar los datos reales.
Por otra parte, a cualquiera que desee conocer estos datos le digo que se puede ahorrar el tiempo buscando en el portal de la transparencia de nuestro ayuntamiento porque no están, ni se les esperan, dado que no los publica.
Según los datos publicados por Hacienda para 2017, el coste por metro lineal de red de abastecimiento de agua es para Mula de 56,34 euros. El más caro de los 23 ayuntamientos de la región que ofrecen información al respecto. De media el coste es 22,85 euros, aunque los costes son muy dispares de unos ayuntamientos a otros. El ayuntamiento con un coste más elevado que sigue al nuestro es el del ayuntamiento de Alhama, que asciende a 39,74 euros.
El otro indicador que se maneja para analizar los diferentes costes entre municipios del servicio de abastecimiento de agua es el número de viviendas conectadas y no conectadas de cada municipio. Aquí, para el mismo grupo de municipios, la media del coste es de 283,96 euros por vivienda, siendo el más elevado el del municipio de Alhama con 540,98 euros, y el de Mula 412,42 euros, que ocupa el cuarto lugar.
En conclusión, pagamos el agua potable más cara de toda la región porque a nuestro ayuntamiento, responsable de la gestión de este servicio, le cuesta prestar este servicio más que a ningún otro ayuntamiento. Como tiene privatizada la gestión mediante una concesión a la empresa privada FCC Aqualia, S.A, el coste de gestión se corresponde con la retribución a esta empresa – aunque no es exactamente así como expondré en otra ocasión -. O dicho de otro modo, el modelo, o modo, de gestión que ha elegido el ayuntamiento de Mula es menos eficiente que los del resto de la Región de Murcia.
En el próximo número de esta revista terminaremos de dar respuesta a la pregunta del principio.
*CESEL: Coste efectivo de los servicios de las entidades locales. Ministerio de Hacienda.
Nuestra revista nació en primavera de 1999, semanas después del terremoto que nunca olvidaremos. Aquí publicamos el primer editorial del número 0. Hoy creemos que no ha perdido vigencia lo que entonces se expresaba y define muy bien la actual línea editorial.
Esta revista surge como iniciativa de Izquierda Unida de Mula con el fin de atender en lo posible, de una forma abierta y participativa, las necesidades de expresión de todos los vecinos de este municipio y de la propia organización que la impulsa.
En la anterior legislatura municipal Izquierda Unida planteó, a través de su concejal en el Ayuntamiento, la necesidad de crear una revista local, de contenido informativo y divulgativo, que contribuyera a dotar de más cohesión a toda la población de Mula y sus pedanías. Este proyecto fue rechazado en su momento por todas las fuerzas políticas con representación institucional, a excepción de la proponente. Años posteriores hemos estimado que este era un esfuerzo que podíamos asumir, a la vez que la situación de hoy demanda con más intensidad cubrir un amplio espacio de información que no llega nunca a los ciudadanos. Pero, sobre todo, nos guía el deseo de poner a disposición de los muleños un instrumento de comunicación y expresión, como ya hemos dicho.
Tenemos claro que esta revista sólo va a cumplir sus objetivos en la medida que se acoja con ilusión por los lectores y colaboradores, que esperamos sean muchos.
La revista se llama “Acequia Mayor”, y no es por casualidad. Todos sabemos que si hay algún elemento que ha sido determinante en el nacimiento de Mula, ese ha sido la construcción de la red de acequias y sistemas de riego que han hecho posible nuestra huerta. Sobrepasando ideologías, razas, religiones, etc., a lo largo de la historia, la Acequia Mayor siempre ha permanecido en Mula suministrando la savia necesaria para nuestro desarrollo y bienestar. Lo que somos, y lo que hemos sido, siempre ha estado determinado por esta obra civil, a mi juicio más importante que nuestro emblemático Castillo. Esta revista también es un modesto homenaje a ese monumento, útil hasta nuestros días, que quizás estemos dejando que muera.
El 4 de noviembre se publicó en el BOE el anuncio que daba por finalizado el concurso de acreedores de Cofrusa.
La industria de la conserva entró en crisis a finales de los ochenta. La llegada de las grandes superficies, la globalización y, finalmente, la especulación inmobiliaria, acabaron con toda la industria de nuestra comarca. Cofrusa, que ha recibido más apoyo de su pueblo que ninguna otra empresa, no supo nunca corresponder con las inversiones necesarias para ir transformando y adaptando su producción a la evolución del mercado.
Nuestro municipio, cuya economía está en recesión desde los últimos cuarenta años, no ha logrado a lo largo de este tiempo, cambiar esta tendencia. La apuesta de Mula, y su ayuntamiento principalmente, por esta industria, que se ha manifestado a través de los años en un exorbitante apoyo económico y de todos los órdenes, ha sido recurrentemente traicionada por ella. Esto ha supuesto un alto coste económico, medioambiental y social para todos los muleños:
1.- El ayuntamiento asumió la depuración de aguas residuales industriales, lo que supuso inversiones millonarias en el colector que conducía las aguas a las depuradoras, de las que quedó liberada esta empresa.
2.- Se tuvieron que hacer instalaciones de bombeo muy superiores a las que necesitaba la ciudad para elevar las aguas industriales a las depuradoras. Los vertidos de aguas residuales de Cofrusa suponían más del doble que los de origen urbano y el daño mendioambiental que infringían a nuestro entorno era muy alto.
3.- Las depuradoras de Mula no pudieron funcionar adecuadamente hasta que no se hizo una depuradora específica para tratar las aguas industriales para Cofrusa y así conseguir dar un tratamiento diferenciado a estas. Durante años se tuvieron que hacer sucesivas ampliaciones para lograr depurar sus vertidos.
4.- A Cofrusa no se le cobraba prácticamente canon de saneamiento. Solo pagaba por el agua potable que se le suministraba de la red general, una pequeña parte de lo que realmente vertía, ya que la mayor parte de su consumo y vertido procedía de pozos propios.Joaquín Navarro Salinas, en 2012, cuando acudió a declarar como imputado a un juzgado de Murcia
5.– Recurrentemente se tenían que afrontar costosas reparaciones por la rotura de los colectores de aguas residuales industriales. El vertido de productos químicos provocaba que cada cierto tiempo se rompieran.
6.- A principios de los noventa hizo una Suspensión de Pagos que dejó arruinado a medio pueblo.
7.- Se le aprobó un Plan Parcial para urbanizar los terrenos que tenía enfrente de la fábrica para favorecer su capitalización. De discutida viabilidad desde el principio, fue un fiasco para Cofrusa, y el ayuntamiento tuvo que asumir la prestación de servicios públicos a un barrrio alejado del núcleo urbano en el que, durante años, no vivía casi nadie, con el consiguiente encarecimiento de estos.
8.- Desde el año 2002, el ayuntamiento viene abonando a Aqualia una compensación de tarifa por el agua potable no consumida por Cofrusa. Mientras menos agua consumía más tenía que pagar el ayuntamiento, situación que perdura todavía con la fábrica cerrada.
9.- La última etapa de su historia se recoge ampliamente en números anteriores de Acequia Mayor. En un nuevo intento de ayudar a recapitalizar la empresa, se firmó un convenio urbanístico que, como se vió después, Cofrusa solo quería para especular con los terrenos, traicionando la buena fe del ayun- tamiento de Mula y su pueblo.
10.- El aval recibido de la Comunidad Autónoma a instancias del apoyo político que le brindó también el ayuntamiento, ha acabado en los juzgados por haber sido presuntamente malversados los fondos obtenidos mediante este aval. Más de 20 millones de euros le reclama la administración regional al dueño de Cofrusa.
Todo lo ocurrido en la vida y obra de Cofrusa debería hacernos reflexionar sobre si tiene sentido que la Administración (local y regional) exija al pueblo el gravoso esfuerzo colectivo realizado durante años, en apoyo de un solo proyecto empresarial, para acabar así. Sobre todo si, mientras tanto, no se han construido alternativas de éxito para generar empleo y riqueza en Mula. Aun así nuestro gobierno municipal sigue alentando expectativas entre la población local de que se pondrá en marcha la fábrica de nuevo y gritan todos al únisono:¡Conservas y Frutas, S.A. ha muerto! ¡Viva Frutas y Conservas 1969, S.L. !
(Artículo de la revista nº41 época III, escrito por José A. López Fernández, Profesor de la Universidad de Córdoba)
Desde hace algunas décadas y, sobre todo, en los últimos años, se está evidenciando la importancia y valía del patrimonio monumental y arqueológico existente en el municipio de Mula. Los grandes exponentes son la villa romana de Los Villaricos, el reciente descubrimiento de los restos de La Almoloya y la recuperación y puesta en valor del Castillo de Los Vélez. En este último caso, son de alabar las manifestaciones realizadas por la población para reivindicar la recuperación de la fortaleza. Igualmente, es loable el esfuerzo que viene realizando la actual administración local para adquirir los derechos de la propiedad.
Interesante es la recuperación del casco histórico de la localidad y de alguno de sus edificios, caso del convento de San Francisco, que hoy acoge, con atino, el Museo de la Ciudad. Junto a ellos, casas solariegas de valor arquitectónico como el Palacio del Marqués de Los Vélez y los templos religiosos: Real Monasterio de la Encarnación de las Monjas Clarisas, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen e Iglesia de San Miguel Arcángel, así como la ermita de El Niño, junto a su tradicional romería. Además, hay que resaltar el interés cultural de espacios musealizados, como el Museo de Arte Ibérico del Cigarralejo o, recientemente, la Casa Pintada; espacios imprescindibles en el ámbito de la educación no formal para conocer y valorar la importancia social e histórica del municipio, baluartes para nuestro desarrollo turístico.
Junto a este rico legado monumental de carácter inmueble, es de destacar el patrimonio inmaterial e intangible, representado por la Noche de Los Tambores que, desde hace varios siglos, atrona la semana santa muleña.
Sin embargo, a pesar de su relevancia histórica y ambiental, el patrimonio relacionado con el uso del agua no tiene la importancia que merece. Todo ello, a pesar de que el paisaje de Mula y su huerta apenas se entendería sin la función que han jugado las construcciones hidráulicas. La importancia de este espacio queda recogida en numerosos documentos históricos, donde se ensalzaban las bondades de sus cultivos y sus producciones. Este aprovechamiento fue posible gracias a ingenios destinados a la captación, conducción y distribución del agua. Un entramado hidráulico que posibilitó el abastecimiento de agua a personas y cultivos durante siglos.
Varios azudes, sobre todo El Gallardo, y la Acequia Mayor, constituyen el eje vertebral de este edificio hidráulico. A resaltar el catálogo de partidores que servían para distribuir el agua a todo el espacio regable. Sobresalen, igualmente, en la arteria principal, los molinos de cubo que aprovechaban el fluir de las aguas para poner en marcha su maquinaria, uno de los conjuntos de arqueología hidráulica más importantes de la vertiente mediterránea.
Si la presa de La Contraparada (construcción declarada Bien de Interés Cultural) constituye el germen de la huerta en Murcia, El Gallardo lo es para huerta de Mula. La razón de ser de los muleños reside en el aprovechamiento de las aguas del río desde hace más de 10 siglos, mediante ingenios que hoy están sin ningún tipo de atención por parte de la administración local. Hoy en día, todas estas construcciones (salvo las que sigue utilizando la Comunidad de Regantes) están fuertemente amenazadas e, incluso, muchas están completamente en estado de ruina. El ajardinamiento de la huerta (con construcciones ilegales y la falta de un plan de protección del patrimonio hidráulico) ha abocado al olvido estas antiguas infraestructuras.
Hoy en día, además, tanto la población como las diferentes administraciones, apenas reflejan un interés por conservar, recuperar y poner en valor un patrimonio que da sentido al lugar en el que vivimos. Muchos canales de riego están aterrados en la actualidad, por no señalar numerosos tramos que fueron utilizados como desagües en la construcción o rehabilitación de viviendas en el casco urbano.
El patrimonio es un constructo social; es la sociedad quien determina la consideración de qué es patrimonio y que no. La población y sus regidores son quienes toman la decisión de qué conservar. Seleccionamos unos bienes con los que nos identificamos y, por diversas razones, obviamos otros con los que no nos representamos. Si atendemos a nuestras decisiones como colectivo, en las últimas décadas queda claro que para el pueblo de Mula y sus diferentes legisladores el patrimonio hidráulico no recibe la misma consideración que otras manifestaciones culturales, que simbolizan y representan, por razones obvias, el poder local existente durante siglos y que llega hasta nuestros días.
La huerta de Mula y su legado hidráulico constituyen un patrimonio cultural de indudable valor. Un paisaje milenario del agua, conformado por la labor de antiguas generaciones y que, desde estas líneas (no somos los únicos preocupados por la situación de este patrimonio), abogamos por su necesaria conservación, con el que poder identificarnos en la actualidad y poder trasladarlo a las próximas generaciones. La huerta constituye la despensa histórica de productos agrarios del pueblo, un modo de vida, de hacer y de proceder respecto al uso del agua. Bajo este interés histórico y patrimonial, este espacio aporta numerosos valores ambientales. Recuperar y mantener el funcionamiento de estas antiguas construcciones reflejaría el nivel cultural del pueblo. Además, ambientalmente, supone la conservación de un estilo y forma de vida, respetar el paisaje construido a lo largo del tiempo y aprovechar las reducidas lluvias que se dan en nuestro territorio.
A nuestro modo de ver, el patrimonio hidráulico de la huerta de Mula requiere, por lo menos, la misma atención que reciben otros bienes culturales, debido a su importancia histórica, social, ambiental y paisajística. Esta labor atañe a los regidores locales y al conjunto de la población, si queremos conservarlo y hacerlo llegar a las generaciones futuras. Estos son quienes, en el futuro, les corresponde decidir si lo consideran como patrimonio o no, pero deben tener la oportunidad de poder tomar dicha decisión, y no privarlos de un legado cultural que, hoy en día, apenas recibe atención. En la actualidad, no cabe duda, las construcciones tradicionales relacionadas con el uso del agua serían un atractivo turístico más, incorporándose al patrimonio cultural que ostenta la historia de Mula.
Jose A. López FernándezProfesor Universidad de Córdoba
El Grupo Municipal de Izquierda Unida-Verdes de Mula, en la persona de la concejala Inma López, ha interpuesto un recurso contencioso-administrativo contra el acuerdo de Pleno del Ayuntamiento de Mula de 28 de enero del 2020 por el que se aprobó una prórroga de cinco años, hasta el 2027, de la concesión administrativa del abastecimiento de agua potable y alcantarillado del municipio de Mula que explota FCC-Aqualia, S. A. El recurso tuvo entrada en la Oficina de Registro y Reparto de lo Contencioso-Administrativo de Murcia el día 10 de junio pasado.
La concejala estima que este acuerdo de prórroga se adoptó de forma precipitada (aún quedaban dos años) y supone un atropello del derecho más elemental en materia de contratación pública.
El grupo municipal de Izquierda Unida-Verdes viene haciendo un seguimiento cercano de esta concesión desde hace años y más atentamente a partir de que un informe jurídico propio puso de manifiesto en 2017, que el contrato de la misma sería nulo desde sus dos anteriores prórrogas, en 1992 y 2002, a causa de las graves irregularidades cometidas en la aprobación de las mismas, sobre todo en la de la segunda, que es la que ha re- gido desde su formalización y que vencía en 2022.
El recurso interpuesto deja en manos de una decisión judicial el futuro de esta prórroga aprobada el pasado mes de enero por el pleno municipal, con el único voto en contra de IU-Verdes Mula.Lo que tendría que haber hecho el Gobierno local es desactivar la cláusula por desequilibrio del consumo industrial desde el momento en que Cofrusa, principal consumidora de agua, cesó definitivamente su actividad.
Según la concejala, la deuda generada por dicha cláusula abusiva se ha utilizado como coartada para apresurar la aprobación de la prórroga del contrato que finalizaba en 2022 y así eludir, una vez más, la normativa en materia de contratación pública, la cual impone, entre otras exigencias, la licitación pública y la garantía de la libre concurrencia. La misma empresa gestiona este servicio de forma ininterrumpida desde el año 1982.
Que el alcalde tenga su trabajo en la concesionaria desde años atrás, recién acabada la legislatura en la que fue teniente de alcalde y que posteriormente también fuera contratado su hermano, hoy diputado regional, no da ninguna tranquilidad a los muleños sobre lo beneficioso para el interés general de los acuerdos adoptados.
A continuación, el editorial de nuestro último número.
Ya en la calle y en las redes.
EDITORIAL
Con este nuevo número de Acequia Mayor iniciamos una tercera etapa sabiéndonos imprescindibles para nuestro municipio. Puede parecer soberbio lo dicho, pero, después de veinte años en la calle somos únicos hurgando en las heridas del devenir diario de nuestro pueblo. Recuerdo que cuando se empezó a publicar hace veinte años éramos más modestos, no obstante, somos conscientes ahora de que nuestro éxito se debe más a nuestra perseverancia que a la popularidad alcanzada, como no podía ser de otra manera dada la incompatibilidad intrínseca entre ser populares y ser críticos.
Con los años fuimos eligiendo el camino más difícil porque consideramos más útil en nuestra sociedad la información veraz y la actitud crítica ante los acontecimientos, que la popularidad. Pero, nuestro verdadero éxito, el que de verdad nos anima a seguir publicando, reside en remover alguna que otra conciencia de vez en cuando.
El año pasado celebramos nuestro 20 aniversario “levantando tablachos” con una exposición y una edición facsímil – en un solo tomo – de todos los números publicados hasta ese momento, que todavía se puede adquirir.
Esta editorial quiere hacer tradición de que, en cada nueva etapa que inicia la revista, se haga la misma reflexión sobre su nombre a modo de reivindicación de nuestro patrimonio hidráulico.
Nuestra Acequia Mayor supone tanto en la historia como en el presente de la vida de nuestro pueblo que nos gustaría que así calara en las conciencias de todos los muleños y muleñas. La colaboración de José A. López Fernández, con su excelente artículo, viene al pelo para este propósito
.Es imposible sustraerse de la difícil situación que atraviesa la humanidad por la pandemia del COVID-19, pero es necesario asimilar la nueva realidad, cuanto antes mejor, porque es el único modo de seguir construyendo futuro. El virus no va a desaparecer y las personas tampoco, entretanto los retos que tenemos que afrontar siguen ahí esperando una respuesta colectiva adecuada. Pongámonos manos a la obra antes de que “nos coma la gurulla”.
En esta España del presente tan rojigualda, llena de hospitales sin médicos, aeropuertos sin aviones y autovías sin coches, tenemos en nuestro microcosmos municipal nuestra versión aumentada con piscina sin bañistas, castillo sin turistas, depuradoras sin vertidos industriales que depurar, polígonos industriales sin industrias, macro planta fotovoltaica sin trabajadores, comercios y bares sin clientes, casas sin moradores, solares sin edificios ni residencias de ancianos, fundaciones sin fondos, arcas públicas sin dinero, y, para colmo, gobierno local sin proyecto y sin programa: miestras tanto los trabajadores sin trabajo. ¡Ardua tarea nos espera a todos! Así que no dejad que os distraigan con banderitas y patochadas, y manos a la obra si queremos arreglar todo esto.