¡Cofrusa ha muerto! ¡Viva Fruconsa!

¡Cofrusa ha muerto! ¡Viva Fruconsa!

(Artículo de la revista 41, Época III)

El 4 de noviembre se publicó en el BOE el anuncio que daba por finalizado el concurso de acreedores de Cofrusa.

La industria de la conserva entró en crisis a finales de los ochenta. La llegada de las grandes superficies, la globalización y, finalmente, la especulación inmobiliaria, acabaron con toda la industria de nuestra comarca. Cofrusa, que ha recibido más apoyo de su pueblo que ninguna otra empresa, no supo nunca corresponder con las inversiones necesarias para ir transformando y adaptando su producción a la evolución del mercado.

Nuestro municipio, cuya economía está en recesión desde los últimos cuarenta años, no ha logrado a lo largo de este tiempo, cambiar esta tendencia. La apuesta de Mula, y su ayuntamiento principalmente, por esta industria, que se ha manifestado a través de los años en un exorbitante apoyo económico y de todos los órdenes, ha sido recurrentemente traicionada por ella. Esto ha supuesto un alto coste económico, medioambiental y social para todos los muleños:

1.- El ayuntamiento asumió la depuración de aguas residuales industriales, lo que supuso inversiones millonarias en el colector que conducía las aguas a las depuradoras, de las que quedó liberada esta empresa.

2.- Se tuvieron que hacer instalaciones de bombeo muy superiores a las que necesitaba la ciudad para elevar las aguas industriales a las depuradoras. Los vertidos de aguas residuales de Cofrusa suponían más del doble que los de origen urbano y el daño mendioambiental que infringían a nuestro entorno era muy alto.

3.- Las depuradoras de Mula no pudieron funcionar adecuadamente hasta que no se hizo una depuradora específica para tratar las aguas industriales para Cofrusa y así conseguir dar un tratamiento diferenciado a estas. Durante años se tuvieron que hacer sucesivas ampliaciones para lograr depurar sus vertidos.

4.- A Cofrusa no se le cobraba prácticamente canon de saneamiento. Solo pagaba por el agua potable que se le suministraba de la red general, una pequeña parte de lo que realmente vertía, ya que la mayor parte de su consumo y vertido procedía de pozos propios.Joaquín Navarro Salinas, en 2012, cuando acudió a declarar como imputado a un juzgado de Murcia

5.– Recurrentemente se tenían que afrontar costosas reparaciones por la rotura de los colectores de aguas residuales industriales. El vertido de productos químicos provocaba que cada cierto tiempo se rompieran.

6.- A principios de los noventa hizo una Suspensión de Pagos que dejó arruinado a medio pueblo.

7.- Se le aprobó un Plan Parcial para urbanizar los terrenos que tenía enfrente de la fábrica para favorecer su capitalización. De discutida viabilidad desde el principio, fue un fiasco para Cofrusa, y el ayuntamiento tuvo que asumir la prestación de servicios públicos a un barrrio alejado del núcleo urbano en el que, durante años, no vivía casi nadie, con el consiguiente encarecimiento de estos.

8.- Desde el año 2002, el ayuntamiento viene abonando a Aqualia una compensación de tarifa por el agua potable no consumida por Cofrusa. Mientras menos agua consumía más tenía que pagar el ayuntamiento, situación que perdura todavía con la fábrica cerrada.

9.- La última etapa de su historia se recoge ampliamente en números anteriores de Acequia Mayor. En un nuevo intento de ayudar a recapitalizar la empresa, se firmó un convenio urbanístico que, como se vió después, Cofrusa solo quería para especular con los terrenos, traicionando la buena fe del ayun- tamiento de Mula y su pueblo.

10.- El aval recibido de la Comunidad Autónoma a instancias del apoyo político que le brindó también el ayuntamiento, ha acabado en los juzgados por haber sido presuntamente malversados los fondos obtenidos mediante este aval. Más de 20 millones de euros le reclama la administración regional al dueño de Cofrusa.

Todo lo ocurrido en la vida y obra de Cofrusa debería hacernos reflexionar sobre si tiene sentido que la Administración (local y regional) exija al pueblo el gravoso esfuerzo colectivo realizado durante años, en apoyo de un solo proyecto empresarial, para acabar así. Sobre todo si, mientras tanto, no se han construido alternativas de éxito para generar empleo y riqueza en Mula. Aun así nuestro gobierno municipal sigue alentando expectativas entre la población local de que se pondrá en marcha la fábrica de nuevo y gritan todos al únisono:¡Conservas y Frutas, S.A. ha muerto! ¡Viva Frutas y Conservas 1969, S.L. !

José Ángel Marín