EDITORIAL

A continuación, el editorial de nuestro último número.

Ya en la calle y en las redes.

EDITORIAL

Con este nuevo número de Acequia Mayor iniciamos una tercera etapa sabiéndonos imprescindibles para nuestro municipio. Puede parecer soberbio lo dicho, pero, después de veinte años en la calle somos únicos hurgando en las heridas del devenir diario de nuestro pueblo. Recuerdo que cuando se empezó a publicar hace veinte años éramos más modestos, no obstante, somos conscientes ahora de que nuestro éxito se debe más a nuestra perseverancia que a la popularidad alcanzada, como no podía ser de otra manera dada la incompatibilidad intrínseca entre ser populares y ser críticos.

Con los años fuimos eligiendo el camino más difícil porque consideramos más útil en nuestra sociedad la información veraz y la actitud crítica ante los acontecimientos, que la popularidad. Pero, nuestro verdadero éxito, el que de verdad nos anima a seguir publicando, reside en remover alguna que otra conciencia de vez en cuando.

El año pasado celebramos nuestro 20 aniversario “levantando tablachos” con una exposición y una edición facsímil – en un solo tomo – de todos los números publicados hasta ese momento, que todavía se puede adquirir.

Esta editorial quiere hacer tradición de que, en cada nueva etapa que inicia la revista, se haga la misma reflexión sobre su nombre a modo de reivindicación de nuestro patrimonio hidráulico.

Nuestra Acequia Mayor supone tanto en la historia como en el presente de la vida de nuestro pueblo que nos gustaría que así calara en las conciencias de todos los muleños y muleñas. La colaboración de José A. López Fernández, con su excelente artículo, viene al pelo para este propósito

.Es imposible sustraerse de la difícil situación que atraviesa la humanidad por la pandemia del COVID-19, pero es necesario asimilar la nueva realidad, cuanto antes mejor, porque es el único modo de seguir construyendo futuro. El virus no va a desaparecer y las personas tampoco, entretanto los retos que tenemos que afrontar siguen ahí esperando una respuesta colectiva adecuada. Pongámonos manos a la obra antes de que “nos coma la gurulla”.

En esta España del presente tan rojigualda, llena de hospitales sin médicos, aeropuertos sin aviones y autovías sin coches, tenemos en nuestro microcosmos municipal nuestra versión aumentada con piscina sin bañistas, castillo sin turistas, depuradoras sin vertidos industriales que depurar, polígonos industriales sin industrias, macro planta fotovoltaica sin trabajadores, comercios y bares sin clientes, casas sin moradores, solares sin edificios ni residencias de ancianos, fundaciones sin fondos, arcas públicas sin dinero, y, para colmo, gobierno local sin proyecto y sin programa: miestras tanto los trabajadores sin trabajo. ¡Ardua tarea nos espera a todos! Así que no dejad que os distraigan con banderitas y patochadas, y manos a la obra si queremos arreglar todo esto.